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>>Clan Saedoku<<

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>>Clan Saedoku<<

Mensaje por Saedoku Kenji el Jue Nov 10, 2011 4:55 pm

-Nombre del clan: Saedoku

-Aldea perteneciente: País del Fuego. Ninguna o cualquier aldea.

-Origen del clan: Kekkei Genkai (si es que se le puede clasificar de esa forma): Amatsu-Koshi

-Habilidades naturales del clan: Especialidad en técnicas estilo Katon y taijutsu potenciado con su elemento. Sensibilidad al chakra de terceras personas en un nivel medio.

-¿Heraldía?: Si. Se trata de la silueta del fénix bermellón sobre un sol rojo.



-Historia del clan:
Capítulo 1: Amatsu-Koshi.
Hace algún tiempo, antes de que el mundo shinobi fuera como lo conocemos, y mucho antes de que existieran las aldeas ocultas, el mundo era un absoluto caos en el que los múltiples clanes que habitaban el continente luchaban entre sí para beneficio de los países que los contrataran y para obtener la supremacía por medio de la fuerza. Uno de esos clanes, no tan fuerte como algunos de los existentes, era el clan Saedoku.

Habitando el país del fuego desde sus orígenes, el clan Saedoku estaba conformado por shinobis cuya habilidad radicaba en la manipulación y creación del elemento Katon, además de tener medianamente desarrollada su percepción del chakra y ser excelentes espadachines.

Sin embargo y a pesar de estas habilidades, su poder no iba más allá y era comparable con la fuerza de la mayoría de clanes menores, viéndose en la necesidad de formar alianzas para poder sobrevivir en un mundo lleno de guerra en el que cualquier día, cualquier clan podía simplemente desaparecer, consumido por la fuerza de uno más poderoso.

En algún momento y a causa de las constantes guerras, los líderes del clan Saedoku dejaron su vida en el campo de batalla, siendo los más viejos del propio clan quienes dejarían en las manos de Saedoku Kimmei el liderazgo del clan, siendo este shinobi el más talentoso de los suyos a pesar de contar con tan solo 16 años. Sería Kimmei quien marcaría para siempre el destino de los suyos.

El clan se desarrollaba poco a poco, sin embargo y pese a la fuerza y talento de Kimmei, el clan seguía siendo solo uno más de entre los muchos clanes que existían en el país del fuego. El joven líder de los Saedoku poco a poco fue sintiendo una gran envidia por el poder con el que contaban otros clanes más poderosos, sobre todo dos de ellos: Los Senju y los Uchiha; clanes que para ese entonces ya comenzaban a disputarse la grandeza del mundo shinobi.

Un día, el joven Kimmei se encontraba viajando después de una larga expedición por el país de la roca en busca de aliados. Cansado por una batalla reciente contra un grupo de mercenarios y muy hambriento, el shinobi se detuvo en medio de su camino de regreso al país del fuego para descansar y comer las últimas raciones de comida que le quedaban, fue entonces cuando se encontró con aquel ser que se convertiría en la oportunidad para su clan.

En apariencia, se trataba de un anciano de aspecto débil y cabizbajo que deambulaba por la zona, vestido apenas con algunos trapos que ocultaban toda su miseria. En primera instancia, Kimmei decidió simplemente ignorarlo, sin embargo había algo en ese anciano que no estaba del todo bien y el shinobi trató de ver más allá de su aspecto físico.

Aquel hombre de aspecto casi moribundo se acercó al shinobi y le pidió la mitad de su comida alegando su pobreza y debilidad. ¿Porqué debería un shinobi darle la mitad de su comida a un anciano que de todos modos no duraría ni dos semanas más en aquel mundo tan lleno de muerte?, ¿porqué arriesgar su propia vida cuando aparentemente ni siquiera valía la pena considerar la de un viejo sin utilidad alguna?

Pese a que cualquier shinobi en sus cincos sentidos se rehusaría a tal petición, Kimmei decidió darle al anciano la mitad de la poca comida que le quedaba, quedándose con una pequeña porción que dudosamente le alcanzaría para llegar en una sola pieza hasta su hogar. Por supuesto, Kimmei debía tener una razón de peso más allá de la simple caridad que en esos tiempos no podía existir por sí sola. Antes de que el viejo se retirara, el Saedoku lo detuvo levantando la voz…

-Quédate donde estás, ni se te ocurra moverte.-

El anciano se detuvo en seco y giró su malgastado cuerpo hacia la dirección del líder de los Saedoku.

-¿Qué es lo que quieres, joven shinobi?, qué quieres de un pobre y cansado anciano como yo?. Creo que ya te di las gracias…-, argumentó el hombre, falsamente sorprendido.

-¿Crees que soy un idiota?. Puedo sentir tu chakra, y sé que no eres un pobre anciano. Anda!!, muéstrame quien eres realmente.-, advirtió el shinobi, levantando su katana y apuntando hacia donde se encontraba su interlocutor.

Riendo de forma siniestra, el anciano levantó la mirada para mostrar unos ojos tan terribles que por algunos segundos, provocaron que todo el cuerpo de Kimmei se paralizara por completo. Se trataba de una mirada llena de odio, el más grande que Kimmei hubiera visto en toda su vida.

-Vaya vaya… así que me descubriste, joven shinobi. Está bien, como muestra de mi respeto, te mostraré mi verdadera apariencia-

Acto seguido, aquel anciano decrépito y enclenque se transformó repentinamente en un sujeto de aspecto demoniaco, alto y con la piel grisácea, de cabello largo y rojo y con protuberancias óseas salientes de distintas partes de su cuerpo incluida la cabeza. Su temible aspecto era coronado por sus horribles ojos tan encendidos como el mismísimo fuego del inframundo.

Kimmei, para contrarrestar el miedo que por vez primera sentía y provocaba que toda su sangre se helara, endureció su mirada y no se movió ni un solo centímetro, ocultando sus verdaderos sentimientos y plantándole cara al horrible ser que tenía frente a sus ojos.

Se trataba de Amatsu-Koshi, un demonio que desde la antigüedad se acercaba a los viajeros para pedirles la mitad de sus raciones únicamente por diversión, llevándose el alma y la vida de todo aquel pobre diablo que se negara a sus peticiones. Generalmente y en esos tiempos, todos lo hacían.

-Y bien… ¿qué es lo que quieres?,¿ o es que me has hecho mostrar mi apariencia para quedarte ahí solo mirando?-

Kimmei dudo algunos segundos en hablar. Meterse con demonios era un asunto demasiado peligroso y su razón le indicaba girar e irse de ese lugar sin mirar atrás, eso era lo mejor y lo más adecuado; sin embargo algo dentro de su ser no le permitía dejar escapar esta oportunidad, tenía un deseo muy guardado dentro de sí y probablemente no habría otra ocasión para alcanzar su sueño, necesitaba hacerlo… por su clan.

-Quiero poder… quiero que me des un gran poder, tan poderoso como el de los Senju o el de los Uchiha. Necesito ese poder para llevar a la grandeza a todo mi clan-

Amatsu-Koshi soltó una gran carcajada a causa de las palabras que acababa de escuchar.

-¿Y qué te hace pensar que yo, el gran Amatsu-Koshi, te daré eso, joven shinobi?, ¿crees que tienes derecho a pedirme algo así solo por darme esa comida?, ¿crees que la necesitaba realmente? Lárgate de aquí!!, si no quieres que devore tu alma en este mismo momento!.-

Sin embargo y a pesar de las advertencias del demonio, Saedoku Kimmei permaneció de pie en el mismo lugar, con el brillo de la verdadera convicción sobre sus ojos. Una muestra de insolencia que Amatsu-Koshi no había visto desde hace muchísimo tiempo.

-No me moveré de aquí hasta que me des lo que te pido. Te di la mitad de mi comida y a pesar de que no la necesitas, me debes algo a cambio, ¿O es que los demonios carecen de honor además de alma, Amatsu-Koshi?.-

El demonio permaneció en silencio durante algunos segundos. Deseaba asesinar en ese mismo instante a ese chiquillo que se atrevía a hablarle de aquella forma y que además lo miraba como si se tratara de un igual. Sin embargo por su oscura mente pasó una idea mucho más divertida que simplemente asesinarlo, una idea que prometía divertirlo en demasía.

-Muy bien, joven shinobi, te daré eso que tanto deseas, para ti y para los tuyos. Aún así y tarde o temprano… tu alma será mía y no hay forma de cambiar eso. Estás dispuesto a pagar con tu alma por el poder para tu clan?-

-Llévate lo que quieras, pagaré lo que sea con tal de llevar a mi clan a la cima-

-Que así sea, Saedoku Kimmei-, dijo Amatsu-Koshi entre risas, envolviéndose repentinamente en una columna de llamas hasta que finalmente desapareció de aquel lugar sin dejar rastro alguno. Segundos más tarde, Kimmei cayó de rodillas y lanzó un terrible alarido al sentir como si de pronto su sangre se convirtiera en fuego puro, intentando soportar aquel dolor que se asemejaba a un millar de cuchillas enterrarse en todo su cuerpo. Finalmente Kimmei cayó inconsciente en ese mismo lugar… estaba hecho.


Capítulo 2: El clan Saedoku a la cima del mundo.

Tras el paso de los años, el clan Saedoku fue aumentando poco a poco su presencia en el país del fuego hasta que logró posicionarse en un lugar privilegiado entre los clanes. Todo ello gracias al liderazgo de Saedoku Kimmei, aquel joven que hasta ese momento jamás había dicho palabra alguna acerca de la naturaleza de su poder.

Sin embargo Kimmei había cambiado mucho, tanto física como psicológicamente. Durante los primeros meses posteriores a su regreso, los ojos grises del joven líder se habían transformado a un color rojo brillante, mostrando debajo de ellos unas extrañas marcas del mismo color. Su forma de ser se había vuelto más arrogante y autosuficiente, pero los miembros del clan pensaron que esto solo se debía al ascenso del clan. Su poder extrañamente se había incrementado en gran medida.

Un par de años más tarde, los cambios en Kimmei se hicieron aún más notorios que los anteriores y su poder crecía misteriosamente. Ahora tal y como sus ojos, su largo cabello negro también tomó un color rojo intenso y sus facciones se habían vuelto más salvajes; sus caninos crecieron y las esclerótidas de sus globos oculares se ennegrecieron. Además de esos cambios físicos, su actitud se volvió más violenta y un tanto malévola, de pronto ya no le importaba arrasar con clanes débiles y de vez en cuando perdía el control por completo. Aún así y dados los resultados, todo su clan decidió seguirlo a donde fuera que Kimmei quisiera ir.

En ese momento fue cuando la preocupación de otros clanes se centró en el cada vez más extraño ascenso de los Saedoku, principalmente los Senju y los Uchiha, quienes veían con malos ojos este fenómeno, pero aún se mantenían demasiado ocupados en sus asuntos, en su guerra y en su propia rivalidad como para tomar algún tipo de medida.

Fueron unos cuantos años más tarde cuando toda la gloria de los Saedoku descendió de un solo golpe, cuando todo se salió de control. Un día… en algún momento y durante alguna batalla, la humanidad de Saedoku Kimmei desapareció en tan solo unos cuantos segundos. Su piel se volvió repentinamente tan gris como la piel de aquel demonio que alguna vez se había encontrado, sus facciones se volvieron grotescas y monstruosas y por distintas partes de su cuerpo nacieron salientes óseas. Kimmei perdió el control absoluto de sí mismo, su razón desapareció por completo para convertirse en una bestia con increíble poder que comenzó a asesinar a cualquiera que se le pusiera enfrente, incluso a miembros de su propio clan.

Para terminar con esta amenaza, el clan Senju decidió poner manos a la obra. Debían asesinar a Saedoku Kimmei, creyendo que de esta forma el mundo shinobi estaría a salvo de aquel demonio que arrasaba poblados y asesinaba a sus habitantes sin piedad alguna. Después de una larga batalla entre los líderes del clan Senju y lo que antes había sido Saedoku Kimmei, el demonio terminó perdiendo la vida, entonces el clan Saedoku caería del pedestal.

Capítulo 3: La herencia de Kimmei.

Tras eliminar al demonio en el que se había transformado Saedoku Kimmei, los clanes creyeron que eso sería suficiente para resolver el problema y dejaron que el clan Saedoku se desarrollara sin aquella amenaza rondando por el mundo shinobi. Pero desafortunadamente sus conclusiones estaban muy lejos de la realidad.

Durante su corta vida, Kimmei había contraído matrimonio con una mujer que había dado a luz a 5 hijos suyos, de los cuales al cumplir cierta edad y para gran sorpresa del clan, tres de ellos mostraron los mismos ojos carmesí que alguna vez Kimmei había mostrado junto con un gran poder, sus nombres eran Renji, Aiko e Hiroshi. Serían ellos tres quienes tomarían las riendas del clan muy pronto.

En ese momento los demás clanes pecarían por segunda vez de inocencia, creyendo que aquellos rasgos eran simplemente una herencia física del padre y que no representaban ningún riesgo, creyendo que aquel pequeño clan continuaría con su existencia tal y como lo había sido antes de la aparición de Saedoku KImmei

No fue así, y después de un tiempo; los tres hermanos comenzaron a dar las mismas muestras de poder y violencia que había mostrado su padre, con la única diferencia de que ahora los nuevos líderes parecían poder activar aquel poder a su antojo sin permanecer con esos rasgos físicos de forma permanente. Los Saedoku ascendieron rápida y vertiginosamente, sin embargo el riesgo era latente y los otros clanes no podían permitir que ocurriera la misma historia, esta vez por partida triple.

Tomada la decisión, varios shinobis de distintos clanes encabezados por los Uchiha efectuaron un asalto nocturno a la pequeña aldea en donde vivían los Saedoku, asesinando no solo a los tres hermanos, sino que también tomarían la vida de toda persona que habitara aquel pequeño poblado. Shinobis, mujeres, ancianos, niños… incluso los recién nacidos, cualquier Saedoku caería en manos de quienes creían asegurar el equilibrio del mundo sin aquellas horribles bestias.

Los que lograron escapar serían cazados como animales por el colectivo general durante los años siguientes, sin embargo probablemente unos cuantos lograron sobrevivir a su fatal destino, huyendo a otros países, borrando el símbolo de su antiguo clan e incluso renegando de su pasado. Muchos años después se supo de ciertos shinobis transformados en bestias que probablemente llevaban la sangre Saedoku sin ser posible una confirmación, e incluso en la actualidad, a pesar de que aquel suceso solo podría existir vagamente en la memoria de los más ancianos, quizás aún existan shinobis con la sangre de aquel antiguo clan y por consecuencia, con el poder de Amatsu-Koshi.
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-Habilidades del Amatsu-Koshi: Principalmente el incremento de la fuerza, la velocidad y la cantidad de chakra del usuario de forma gradual y dependiendo del nivel del mismo. Además de eso, el usuario del Amatsu-Koshi es capaz de ver a través de los miedos de sus enemigos y “hacerlos realidad” por medio del genjutsu. (sólo con este último bien desarrollado)

*Etapas del Amatsu-Koshi:

Etapa 1: El único cambio físico en un portador de la primera etapa del Amatsu-Koshi es la coloración de sus ojos a un rojo intenso, además de algunas marcas por debajo de los mismos. Su fuerza, velocidad y cantidad de chakra aumentan dependiendo del nivel del shinobi. Psicológicamente el usuario tiende a ser más arrogante y con ciertos aires de suficiencia, cambios apenas notorios. Es necesario tener como mínimo el rango de chuunin.

Etapa 2: Además de los primeros cambios, el cabello del usuario se torna el mismo color rojo y sus facciones corporales de vuelven ligeramente salvajes. Crecen los caninos y se ennegrece la esclerótida de los globos oculares. Su actitud se vuelve violenta, agresiva y algo malévola, sin embargo el usuario es consciente y puede continuar sin ninguna alteración con sus convicciones. Es necesario tener como mínimo el rango de jounin.

Etapa 3: En algún momento de la etapa dos y sólo bajo alguna situación de mucho riesgo y/o presión, el usuario comienza a tener severos cambios físicos y va perdiendo poco a poco el control de su conciencia. La razón del porqué esta transformación es casi imposible de detener es porque la sensación provocada por el cambio hacia la etapa 3 es muy similar a la del orgasmo. El usuario termina transformándose en una bestia demoniaca e inconsciente de poder descomunal.

Etapa 2.5 o etapa perfecta: Esta etapa sólo es posible si se logra controlar y detener el proceso de transformación a la etapa 3. Si esto se consigue, el usuario logra no solo retener su conciencia, sino que además su perfil psicológico regresa a un estado original, como si el Amatsu-Koshi no se hubiese activado. El poder de esta etapa es mucho menor al de la etapa 3, sin embargo tomando en cuenta el gran beneficio de retener la conciencia, es mucho más conveniente. Físicamente el usuario adquiere un tono de piel grisáceo, conserva el ennegrecimiento de la esclerótida y sufre el nacimiento de algunas salientes óseas, sin embargo el aspecto fiero y grotesco es reemplazado por un perfil mucho más estilizado y tanto el cabello como los ojos toman un color blanco. Es necesario tener como mínimo el nivel de sennin y un excelente rol al momento de la transformación para conseguir esta etapa.

Nota*: Todos estos cambios físicos no son permanentes y es posible regresar a la normalidad, a excepción de la etapa 3.




Saedoku Kenji

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