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Relog Ninja

multi entrenamiento

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multi entrenamiento

Mensaje por Aslan el Vie Ene 28, 2011 4:27 pm

Todo comenzó con aquella citatoria a la oficina del Kage de nuestra aldea. Acostumbrado a reuniones cómo estas cuando alguna misión de algún grado de relevancia se iba a realizar, me dirigí hacia aquel lugar, sin esperar en absoluto la enorme noticia que allí me estaba esperando, y que sin duda facilitaría el llevar a cabo uno de mis más grandes anhelos en la vida “Ayudar a mí clan a salir de aquella opresión, a la cual es sometido desde haceantes de que naciese”.

Sería examinado próximamente, antes de esto, debía presentar algun merito más como solían hacer todos los de mi clan, para intentar conseguir mi rango de gennin de Konoa con honores. Fue una enorme lluvia de sentimientos cruzados y expectativas. Desde una increíble alegría que tomaba mi cuerpo, a cada instante que pensaba en esta gran oportunidad que se me presenta, hasta una profunda inseguridad, que era realmente extraña, pero ya no había vuelta atrás. Acepté con mucha propiedad aquella oportunidad, y días después, aquí estaba yo, ante una imponente muralla que debía de ser asaltada apoyándonos en nuestra astucia y poderío.

El que era el enviado para encargarnos la misión se despidió y me asigno dos compañeros para esto. Se suponía que los estudiantes no podían hacer misiones, pero todo el mundo sabía que yo estaba más que cualificado para ser gennin, y posiblemente chunnin. Minutos antes, había observado que el aspecto de uno de mis compañeros era algo singular, especialmente por la tonalidad blanca en su cabello. Su nombre era Keitsu y parecía estar bastante calmado a pesar de la situación en la cual nos encontrábamos.

De pie, observando detenidamente la enorme muralla que se alzaba a unos cuantos metros de mis pies. Todavía estaba intentando inventarme algún plan en caso de que las cosas se complicase…


—Yo soy Aslan—

Aseguré a mis dos compañeros, al tiempo que empecé a observar a Keitsu. Ambos también se presentaron, el nombre del primer chico, Keitsu ya lo conocía, pero el del segundo no. El otro era un chico algo menudo, de tez palida y ojos chispeantes, llamado Ryo.

-¿Cómo empezamos?-

Preguntó Keitsu, con un aire distante que me pareció bastante desinteresado. Hubo una pausa, antes de que yo le respondiese con la seguridad con la que solía actuar.

—Sería conveniente que buscáramos algún tipo de entrada subterránea si es que la hay, de lo contrario, la opción que toma fuerza es trepar por ese muro usando nuestro chakra—

Argumenté ante su pregunta.

—Por otro lado, no me gusta dejar claro mis habilidades a personas que no conozco en absoluto, pero la situación lo amerita; mis fuertes son el Taijutsu y el Ninjuts, por lo que si alguno de ustedes dos usa Genjutsu, tendríamos bastante puntos de ventaja—

Concluí, a espera de una pronta respuesta por parte de ellos. Sabía que éste era uno de aquellos momentos en que pensar fríamente dejando aquellos sentimientos o deseos que inundaban el cuerpo, era indispensable. Estaba casi seguro que una entrada subterránea era muy poco probable, pero mi cerebro pidió hacer una pequeña pausa para conocer a mis compañeros de equipo, y después de eso, planear algún tipo de incursión a una pared cuantos metros de altura tiene. Ryo comenzó a dar sugerencias sin parar sobre el terreno, como deveriamos actuar y muchos rollos más que no venían al caso siquiera.

Me sentía un tanto frustrado y enojado, no podía lograr un consenso con uno de mis compañeros de equipo definiendo cómo continuar con nuestra indagación del terreno, por lo que, tontamente estábamos gastando un tiempo extremadamente valioso. Que lo mejor era cavar un hueco, que debíamos derribar el muro a punta de patadas o que debías volar para lograr nuestro objetivo. Con propuestas similares a esas, nos habíamos enfrascado en una discusión que tomó un buen lapso de tiempo; no fue hasta que Keitsu levantó un poco su tono de voz, que logré darme cuenta de lo tonto que era estar en una situación así.

Mi compañero de cabellera blanca, había llegado a la conclusión de que nos podíamos encontrar dentro de un Genjutsu. Por tanto, pidió al que era mejor en éste campo de los tres, que intentara liberarnos de dicha molestia, para lograr seguir adelante. Tenía que aceptarlo, era un conclusión muy lógica, después de todo ¿Qué plantas comunes y corrientes no arden en el fuego?

Mi mente me hizo pensar ¿Qué pasaría si no es un Genjutsu? Definitivamente simplemente nos quedaba la opción de escalar la muralla, pero, con su mirada postrada en mi, parecía que el ya se había adelantado a una situación cómo esa. Me pidió que hiciera una pequeña exploración de la enorme muralla, que se encontraba en frente nuestro. No podía quejarme o negarme, después de todo, era en gran parte mi responsabilidad que todavía nos encontráramos al pie de éste enorme muro, aun un tanto distanciados de lo que era nuestro objetivo común.

Di una bocanada bastante grande, que buscaba llamar la antención a mis compañeros y calmar mis ánimos por la tonta discusión que estaban teniendo.


-Está bien… eso haré-

Respondí a Keitsu con mi tono serio de voz. Inmediatamente, concentré una pequeña porción de mi chakra en los pies, ya que no quería caer sobre aquellos arbustos. Di un salto casi en un ángulo de 60 grados hacia la muralla, tratando de evitar un salto no muy fuerte y caer sobre susodichos arbustos espinosos. En el momento que hiciera contacto con la muralla, mis manos y pies impregnados en chakra, serían el soporte que utilizaría para evitar caer desde aquella altura.

Sin darme cuenta, después de escuchar cómo algo se precipitaba hacia la posición en donde Keitsu y yo nos encontrábamos explorando, mi cuerpo se movilizó inconscientemente esquivando lo que ahora sabía, era un objeto algo contundente. Una bastante afilada katana, la cual si no hubiese esquivado seguramente hubiese atravesado de lado a lado mi resistente cuerpo, era el objeto con el cual me habían atacado.

El responsable de tantos acontecimientos en serie, entre ellos el causar la aparición de una nube de humo en las cercanías de Sora, era un hombre que parecía estar bastante confiado. Aquellas palabras que había dicho tan solo instantes después de su primer ataque en mi contra, eran la muestra de ello, al igual que la continua oleada de estocadas que yo me encontraba esquivando. Por otro lado, sus palabras llenas de prepotencia no hicieron más que hacerme sentir un poco de ira, ya que hasta cierto punto tenía razón. El obstáculo al cual nos enfrentamos no era tan difícil, pero sin duda, estaba equivocado en su otra aseveración; si alguien tenía madera de gennin experimentado, ese era yo, y lo iba a demostrar en éste combate.

Una sonrisa se reflejó en mi rostro al darme cuenta de lo interesante que era la situación en la cual me encontraba. El sujeto parecía conocerme, y se encontraba bastante cerca de mí, haciendo ataques continuos. Con ello, evitaba hasta cierto punto que yo llevara a cabo mis ataques cuerpo a cuerpo, en los cuales sin duda, era bastante bueno. No tuve que pensar demasiado lo que tenía que hacer, por lo que era momento de actuar, y evitar que éste sujeto continuara poniendo a prueba mis reflejos y velocidad.


“Preparate”

Dije en mi mente. Acumulé una pequeña cantidad de chakra dentro de mi boca, para que así, el conocimiento que tenía de dicha técnica hiciera el resto.

Con mi boca un poco abierta, era tiempo de que unas bolas de fuego hisieran su trabajo. Deberían distraer la atención del ataque enemigo, convirtiendo éste en una acción defensiva, teniendo así tiempo suficiente para que mi nueva técnica llamas del fénix culminara con las acciones que tenía previstas.

Esto tendría cómo conclusión, a nuestro enemigo totalmente a merced de un ataque devastador...

Una situación así era lo que estaba esperando desde hacía ya bastante tiempo. Un enemigo poderoso, un ideal que me haría llegar hasta las últimas consecuencias y sobretodo, una oportunidad que me haría estar un paso más cerca de cumplir uno de mis objetivos de vida, convertían a este examen en algo tan especial e importante dentro de mi vida, que si bien, aprobar era una posibilidad, la experiencia que adquiriría en esta prueba, sería irreemplazable.

Mi plan, si bien no había funcionado al cien por ciento, mi había abierto una brecha de tiempo para poder actuar de una forma más pensante y no tan intuitiva como antes, además, de poder grabar información en mi mente de las características en combate de mi contrincante. A este momento sabía que mi enemigo tenía una velocidad semejante a la mía, pero sin llegar a igualarme, sus reflejos eran bastante impresionantes, ya que había logrado repeler el contraataque que hice, y para colmo, su habilidad con las armas era bastante buena.

Definitivamente sus características físicas se asemejaban bastantes a las mías, pero había algo que me tenía intranquilo, y era de que estaba casi cien por ciento seguro que este sujeto tiene algo entre manos.

Con cierto grado de ansiedad en mente, el momento de seguir actuando se acercaba cada vez más, con el correr de cada centésima de segundo. Debía de proceder con mayor cuidado por supuesto, ya que al hecho de mi oponente tener ahora dos armas en mano, acción que tuvo como resultado que yo sacara un kunai y un sello explosivo de mis utensilios, se le añadía el resultado de una rápida ojeada que hice a mí alrededor;Ryo, mi compañero de equipo estaba lastimado pero intentaba in compararse al combate, mientras que Keitsu estaba listo para el combate.

El momento de realizar mi acción llegó con las palabras de Keitsu, por lo que asentí con la cabeza. Si bien, gracias a mis técnicas era capaz de producir fuego, no era capaz de lanzarlo de una forma rápida, por lo que en este momento, solamente me era eficaz hacer que se manifestara alrededor de mi cuerpo, y era muy pronto para ello. Sin embargo, tenía una solución. La distracción momentos antes había pensada para llevar a cabo mi siguiente movimiento, un sello explosivo que ahora envolvía uno de mis kunai, sería una buena opción, y una puerta no solo a lo que tenga pensado mi compañero, sino también a mi próximo movimiento ofensivo.

Aprovechando la corta distancia que debía separar a mi contrincante de mi posición, lancé cuidadosamente sin caer en la lentitud el kunai a su posición, impregnando instantes antes el sello explosivo con mi chakra, para que al poco tiempo hiciera explosión, e hiciera lo suyo con la fuerza que se produciría gracias a la misma, era una estrategia simple pero, eso solo era el preámbulo de lo que le esperaba a este sujeto.

Sabía que debía de mantenerme en movimiento por las flechas que se podría aproximar desde lo alto de la muralla, por lo que otro jutsu mio preparado se activaria al momento de tocar el suelo tras un salto hacia atrás, que haría tras lanzar el kunai.

Este sujeto literalmente sería erradicado en cualquier momento, al igual que los arqueros que se encontraban en la cima de la muralla...

Este ninja era totalmente diferente a cualquier otro que me hubiese enfrentado. Estaba acostumbrado a controlar totalmente las cortas distancias en los combates pero, en estos momentos la situación era completamente distinta. Ninguna de las acciones que llevaba a cabo terminaban en éxito, y esta última no fue la excepción.

A pesar de nuestra muy corta distancia que nos separaba, cortó con una precisión expedita el sello explosivo en dos, evitando que el fuego llegara al punto de detonación por tan solo milésimas de centímetro. Lo que estaba sucediendo no era molesto en absoluto, era frustrante y retador.

Esos eran sentimientos con los cuales los ninjas teníamos que aprender a lidiar perfectamente, haciendo que su efecto en nosotros sea contrario a los demás. No solo debíamos sentir la adrenalina fluir y canalizarla a nuestro favor, era necesario transformar la frustración en compromiso y la inseguridad en aliento, y yo sin duda, me encontraba dispuesto a hacerlo en cualquier momento.

Las cosas se complicaron en el momento en que Sora me pidió asistir a nuestro compañero de grupo. Sora, en los pies de nuestro más fuerte contrincante y Ryo, a merced de cualquier ataque enemigo, que viniese desde la parte superior de aquella majestuosa y enorme dificultad que nos separaba de nuestro objetivo.

Era una difícil decisión la que tenía encima de mi espalda y tan solo tenía unos segundos para resolver dicha situación. Mis dos compañeros de equipo estaban entre la espada y la pared, uno estaba entero y otro lastimado; por lo que uno era capaz de defenderse y el otro no, pero si salvaba a Sora, las posibilidades de aprobar esta parte de la prueba serían muy superiores, a si salvaba a Vaie y mi otro compañero de equipo caía en el intento.

Las palabras de Keitsu adquiriendo más fuertemente el compromiso me hicieron recuperar un poco la conciencia, haciendo que reconsiderara rescatar a nuestro compañero herido… sin saber porque, un punto de inflexión llegó finalmente, al momento que recordé unas palabras que según dijeron, fueron dichas por el copy Ninja y que le gustaba decir mucho a mi hermano Shade.


"Aquellos que rompen las reglas son escoria, pero aquellos que abandona a un amigo son peor que escoria.”

En una de mis tantas noches de soledad en la Aldea, una charla con un anciano que aseguraba haber sido un ninja, resultó por fin ser de un provecho significativo para mi vida y la vida de un compañero de examen. Si bien, nuestros lazos en común eran prácticamente nulos, el hecho de estar compartiendo un objetivo en común, nos hacía compartir algo que era más fuerte que la desestima.

Llegar a su ubicación no me tomaría demasiado tiempo, al igual que cargarlo y llevarlo a un sitio seguro a unos cuantos metros del peligro, no significaría esfuerzo alguno para mi cuerpo.

Era momento de actuar, para estar la antes posible disponible y ayudar a mi otro compañero a terminar con ese enemigo, que se la estaba buscando fuertemente con sus últimas palabras…

Tras casi recibir un ataque de flechas algo extraño, ahora me encontraba en una posición un tanto alejada de la muralla, por lo que me dediqué a razonar dos cosas profundamente, mientras mis ojos observaban detenidamente la muralla.

La trayectoria de aquellas flechas, las cuales cuáles fueron empleadas en el ataque del cual salvé a mi compañero de examen, hacía imposible que el ataque viniese de la cima de aquella enorme muralla. Si bien su rapidez correspondía a cualquier ataque de flechas que hubiese sufrido en mi vida, tomando en cuenta la gran aceleración que tendrían al caer desde tal altura, la velocidad con la cual se desplazaron debería de ser mucho mayor a la cual tuvieron, la cual hacía casi imposible esquivar las mismas. Por otro lado, tenía mi pista más proficiente, el ángulo de aproximación que poseían las flechas, fue demasiado agudo tomando como punto de referencia el posible lugar de ubicación de la parte más alta de la enorme pared.

Llegué a dos posibles conclusiones. O en la muralla había agujeros por lo cuales pasaban las flechas, cosa que no observé en ningún momento, a la hora de mi fallido intento de escalar la misma, o todo era obra de un Genjutsu, ya que dicho ataque indicaba que esa muralla no era tan grande e imponente cómo parecía. Este último aspecto podía ser resuelto por mi compañero de equipo Ryo, el cual había sufrido un ataque bastante doloroso, primera opción a la que cualquier Ninja recurre si quiere escapar de un Genjutusu, además de que el mismo demostró poseer un conocimiento en el campo mucho mayor que yo.

Decidí mermar por ahora los efectos de la primera puerta, después de todo, todavía no me encontraba en combate y era momento de encargarme del compañero que me podía ayudar. Esperaba que Sora pudiese resistir unos instantes más a que todo fuese claro para mí, dándome vía libre para terminar con aquel individuo, con o sin ayuda de mis dos compañeros de equipo.

Incapacidad para el habla, pero en su mayoría, capacidad casi nula para el movimiento del cuerpo, definitivamente no eran los efectos característicos en una persona que sufrió un ataque de flechas; mis pocas asistencias a la clase de ninjas médicos lo respaldabana. En las puntas metales de aquellas flechas se encontraba un veneno paralizante, el había empezado a hacer efecto Ryo. Mis conocimientos médicos no eran demasiados, pero sabía que si el individuo estaba calmado y de pie el veneno correría más despacio por el cuerpo, además, una pequeña hemorragia controlada, haría que los efectos del veneno fuesen más lentos y hasta cierto punto podrían cesar.

Haciendo uso de mi fuera, me alejé un poco más de la muralla, debía estar seguro de poder esquivar un ataque de aquellas flechas envenenadas. Una vez estuve en una posición que me pareció segura, senté sobre su glúteos a Ryo entre la muralla y mi posición, asegurándome también, de que las piernas del mismo estuvieran estiradas “Tranquilo” sugerí al hacerlo.

Arranqué aquellas flechas del cuerpo de mi compañero y tomé dos senbon de mi equipo, para clavarlos medio centímetro a una altura de un centímetro respecto a las heridas. La sangre debía de fluir con mayor rapidez producto de la gravedad, y si el veneno no había fluido demasiado, los efectos deberían de mermar en poco tiempo.


-Si sientes mareo, cierra los ojos… o bien, si puedes hablar hazlo-

Pedí a Ryo. Arranqué las dos mangas de mi camisa dejando al descubierto el par de brazaletes que poseía. En cuanto mi compañero diera la señal, las amarraría entorno a las heridas, haciendo que estas tuvieran una coagulación más eficiente.

No podía dejar de pensar en lo sucedido. Sentiría mucha rabia si todo lo que estuvo ante nosotros eran meras ilusiones, fáciles de esquivar.

A lo largo de mi vida como Ninja, había sido desafiado por una mesurada cantidad de situaciones que me presentaran inconvenientes muy grandes. Como un punto a mi favor, cuando me enfrenté a cada una de ellas, fui capaz de someter a mi voluntad lo que yo califiqué como: una presión inmanejable.

El día de hoy, la situación se estaba presentando bastante distinta y ciertamente no para bien. Muchos acontecimientos con una grado de dificulta elevado caían sobre mis hombros, Keitsu había caído en combate víctima de aquel guerrero y espadachín, cosa que me hacía difícil estar seguro de lograr soportar dicha carga, y permitía que se abriera una brecha, dejando una clara posibilidad de que yo también cayera al igual que mis otros dos compañeros. Por supuesto, no me quedaba otra opción más que intentarlo y si era del caso, caer en el intento como un guerrero Ninja; con un orgullo y una determinación que te llevan a hacer cosas que ni siquiera para la persona más crédula de nuestro mundo, sería capaz de aceptar sin regatear un poco.

Debía de resolver 4 asuntos. Mis dos compañeros de equipo muriendo, un espadachín que no tendría ninguna misericordia para conmigo, una lluvia de flechas que me estarían esperando desde algún lugar de la muralla y una cantidad inimaginable de sellos explosivos cayendo y acercándose peligrosamente desde el cielo, a un área a mi alrededor.

Para las tres últimas podía encontrar solución al llevar a cabo un conjunto de acciones con un cierto grado de dificultad, pero que tendrían una consecuencia muy clara. Habría una gran incertidumbre para con el buen estado físico de mis compañeros de equipo. Con los pocos segundos que tenía para tomar decisiones, solo podía asegurar que iba a necesitar mi chakra de fuego listo para actuar cuando le necesitara, por lo que, mientras tomaba una decisión, empezaba a mezclar el mismo en mi interior.


-No puedo protegerles si no estoy bien. Pero si no intento derrotar a los enemigos y eliminar los sellos explosivos, nos eliminarán de todas maneras-

Era cómo se podría verbalizar el único pensamiento que pasaba muy rápidamente, una y otra vez por me mente.

Mis ojos, que por varios segundos hicieron evidente que me encontraba pensado profundamente por ser víctima de las trazas de inseguridad que corrían por mis venas, recuperaron ese aspecto serio. El momento de actuar había llegado, y debía de detener a esos sellos explosivos y para después vencer al enemigo, ya que con eso hecho, sacar a Keitsu y Ryo de aquí, sería trabajo fácil.


-Fuego contra fuego-

Esbocé determinadamente con mi boca. Saqué de mi bolsa de equipo, dos de los cuatro sellos explosivos que me quedaban. Era momento de usar nuevamente esas muy útiles serpientes que salían de mis mangas, para prolongar bastante el alcance de mi cuerpo.

Muy consiente del peligro que representaba lo que estaba a punto de llevar a cabo, hice un intento por hacer un estimado de la distancia que me separaba de los sellos explosivos, y llevé a cabo mi movimiento.

Con las distancia en mente, mis pies impregnados de chakra se apoyarían en la muralla, haciendo que fuese capaz de dar un salto con cierta inclinación vertical, permitiendo que me elevara una distancia considerable y alejara tenuemente de la vertical de la muralla. Todo esto, con el objetivo de acechar a los sellos explosivos para colocarme a una distancia no muy pequeña. Seguido, usaría mi extremidad extendida por las serpientes, y en el momento justo, es decir, cuando estuvieran a poco centímetros de la gran cantidad de papeles con potencial explosivo que caían del cielo, através de la serpiente que en su boca contenía los dos sellos explosivos que segundos atrás había tomado, enviaría una dosis de chakra que haría explotar a los mismos.

Movimiento riesgoso, pero no por ello precipitado. Con chakra de fuego listo para ser liberado en mi interior, tenía una posible defensa a una explosión o ataque de arqueros, mientras que, la velocidad con la que hice mis movimientos, haría difícil de seguir los mismos.




Aslan
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